miércoles, 15 de marzo de 2017

Por las entrañas del Raigusu (Laviana).

Valles y Foces del Raigusu.
Covellayo - Cuadrazu - El Forno - La Rubieta.
Circuito desde Mestres (Laviana).
- Paisaje Protegido de las Cuencas Mineras -


(La Via'l Carru y Peña'l Correor)

Esta vez nos vamos a Laviana, concretamente a Mestres, punto de inicio del PR AS-290 Les Foces del Raigusu; un conocido y sencillo itinerario que sube hasta Los Collaos, donde finaliza y que recorrimos hace un tiempo como parte de un potente circuito para coronar La Forcá, Peña Negra Peña Mea. Pero nos daba que todos estos valles y foces, de atormentada orografía, que caen de la cordal que encadena estos picos mencionados y que vierten sus aguas al Raigusu, tenían que dar mucho juego.
 Aunque sólo la Foz de Covellayo está en el río Raigusu y el resto en sus afluentes, se denomina de forma genérica a todo este conjunto de valles, así como los del el río Cañaínes, como Foces del Raigusu y de hecho, todos estos parajes, en las inmediaciones de Mea, pertenecen al Monte de Utilidad Pública del Raigusu; monte que se encuentra incluido en el Paisaje Protegido de las Cuencas Mineras.
Pocas referencias, por no decir ninguna, encontramos sobre estos abruptos valles que hoy pretendemos conocer; recurrimos nada más que al estudio concienzudo de alguna ortofoto, por lo que contábamos con meternos en algún "fregao" y, para colmo, sólo disponíamos de una mañana, pues a las 3 de la tarde deberíamos estar ya de vuelta en Gijón.
Al final resolvimos bastante bien el itinerario que nos habíamos planteado, si bien dejamos alguna cosa en el tintero por falta de tiempo.
El caso es que pocos días después, e intrigados por estos valles, cogerán nuestro testigo los compañeros Alejandro y Víctor, autor este último del magnífico blog Pindio, Pindio, que rematarán la faena iniciada por nosotros en un circuito aún más amplio, y donde recopilarán la auténtica toponimia de una zona con muchas imprecisiones y errores en los mapas. Así que tenemos que agradecerles el habernos cedido toda esta valiosa información.
Ingente, importantísima y muy de agradecer la labor de investigación toponímica que realizan estos compañeros.
A ver si entre todos arrojamos algo más de luz a unos parajes muy desconocidos pero muy bellos y agrestes.

SE TRATA DE UN RECORRIDO COMPLEJO DEBIDO A LA AUSENCIA DE SENDEROS EN GRAN PARTE DEL MISMO, SIENDO LA ORIENTACIÓN INTRINCADA EN ALGÚN PUNTO.
LA TRANSICIÓN DEL VALLE CUADRAZU AL DEL FORNO POR LA PEÑA'L CORREOR ES DELICADA, CON RIESGO DE ACABAR EN ZONAS COMPROMETIDAS Y PELIGROSAS SI NO SE ANDA CON OJO.

Cartografía IGN 1:25000 Hoja 53-IV

Cota mínima: 426 m.
Cota máxima: 1041 m.
Desnivel máximo: 615 m.
Desnivel acumulado; 1150 m.
Distancia: 13,8 km.
Tiempo: 6:20 h (Con las paradas).

Ortofoto

Por la AS-117, justo después de rebasar Pola de Laviana en sentido a Rioseco y, en la rotonda de Puente de Arco, nos desviamos a Ribota por la LV-5 llegando, poco después, a L'Acebal. Continuamos entonces, unos 2 km, por la pista asfaltada para llegar a Mestres (426 m), donde dejamos el coche y la pista se bifurca, continuando el ramal izquierdo a Fombermeya.
Vemos en este punto el panel indicador del PR AS-290 Les Foces del Raigusu.
Es aquí, en Mestres, donde el río Raigusu mezcla sus aguas con el Mosquil formando el río Ribota.

Así que bien temprano, con las primeras luces y bastante frío, comenzamos a caminar tomando el ramal derecho de la pista en rumbo Suroeste y siguiendo las indicaciones del PR AS-290.
En el extremo del valle vemos Peña Mea, a la izquierda de la Collada Doñango.

Un poco de zoom a Peña Mea y sus estribaciones iluminadas por los primeros rayos de sol.

Muy cómodos estos primeros tramos que la pista recorre, entre fincas y castaños, prácticamente en llano, por lo que procuramos avanzar rápidamente que, precisamente hoy, tiempo no nos sobra.
Por nuestra derecha, en el otro margen del valle, vemos la aldea de Los Tornos.

Seguimos el curso aguas arriba del Raigusu por su margen derecho, que ya nos deja alguna que otra guapa estampa, girando el camino al Sur.
Aguas con cierto matiz rojizo debido a la presencia de mineral de hierro.

Rebasamos las cuadras y cabañas de La Egesa.

Alcanzamos la Uxona, entre la Peña'l Fanu y el Pico Les Águiles, para adentrarnos así en la Foz de Covellayo, y donde dejamos un desvío por nuestra derecha que, cruzando el río por un puente, se dirige a Los Tornos.
El valle se abre un poco continuando por esta vega de Covellayo con su casería.


A la altura de la casería de Covellayo (565 m), abandonamos el PR, tomando por un camino que sube por nuestra izquierda.

Camino por el que ascendemos unos pocos metros y que lleva a otra casa aunque, antes de llegar a ella, lo abandonamos en favor de una senda que sale por nuestra derecha retomando el rumbo Sur.

Marcada vereda que, entre monte bajo, serpentea colgada entre los farallones de cuarcita y que se recorre sin problema; por lo menos en esta época del año porque, más hacia el verano, seguro que esta senda está más tomada de vegetación.

Ganamos altura rápidamente sobre el fondo del valle, muy abajo queda ya la casería de Covellayo.

Recorremos las partes más abruptas y verticales para ascender a un escarpado canto (760 m), donde tenemos buenas panorámicas a los valles que pretendemos recorrer. Buenas vistas, pero mala luz a estas horas para las fotos por la posición del sol.
Nuestro primer objetivo es alcanzar la cota de El Picu para, a continuación, recorrer el valle de Cuadrazu, que vemos en el centro de la imagen, e intentar devolar la Peña'l Correor cambiando así al valle del río Forno y, ahí reside precisamente la principal incertidumbre del día, pues vemos muy vertical y agresiva esa Peña'l Correor y no sabemos todavía si daremos con un paso factible. Lo encontraremos.
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La siguiente idea es, por el valle del río Forno, ascender a la Carba la Rubieta para cambiar al valle de la Rubieta, por donde desciende el rio'l Gallu.
A esta altura de la ruta todavía teníamos la intención, si fuera viable, de recorrer parte de la crestería de la Xerrona, que se descuelga de Peña Mea y culmina en Les Águiles, aunque esto último no nos dará tiempo; de todas formas y por esta vertiente que vemos, nos da que algún tramo de esa cresta no debe ser fácil. Habrá que volver con más calma.
(Pinchar para ampliar)

Atrás dejamos el tramo más abrupto y bonito de esta preciosa senda con fuerte caída sobre la Foz de Covellayo.

Y alcanzamos las praderías de La Siella con su cabaña (800 m), donde abandonamos la senda, que continúa hacia las caserías por donde la pista asciende a Los Collaos.
Así que, por debajo de la cabaña, tomamos un amplio camino que nos desciende nuevamente al fondo del valle para caer otra vez a la pista (720 m).

Reincorporados al PR AS-290, continuamos cómodamente en ascenso por la parte más angosta de la foz y, personalmente, la más guapa, donde el río encajonado desciende en pequeños saltos de agua entre abruptas paredes.

Abruptas paredes que el arroyo y la maraña de regatos que a él tributan han horadado durante miles de años, dibujando profundos barrancos en el roquedo entre singulares agujas.

A la altura del Bayu, habremos cruzado al margen izquierdo y la angostura de la foz cede un poco, discurriendo la pista casi a nivel del arroyo y entre avellanos.

Y así llegamos a los restos de las instalaciones de las antiguas minas del Raigusu (850 m).
Abandonamos entonces la pista, y por lo tanto el PR AS-290, que continúa en decidido ascenso hacia Los Collaos.
Nosotros vadeamos el arroyo para tomar un amplio camino junto a las instalaciones mineras y que asciende hacia el Norte.

Marcado camino que trazando un par de revueltas gana altura por zona boscosa.

Hasta que se vuelve más tendido y hay que estar atentos.
Cuando vemos que nuestro camino comienza a perder altura (944 m), decidimos abandonarlo por la izquierda, para continuar subiendo por la pindia ladera tapizada por el bosque.

Inicialmente en rumbo Oeste, en ausencia total de sendero y tirando de orientación hacia la cota de El Picu, que tenemos que ganar.

Girando al Noroeste y buscando los mejores pasos, bordeamos el cierre de los praos de El Picu, con nuestra cota ya a la vista.

Salimos así a un bonito collado donde vemos restos de cabañas y continuamos a la pequeña elevación sobre el mayáu El Picu.

El Picu (1020 m).
Una modestísima atalaya de grandes vistas, en el extremo septentrional de la cuerda que se desprende de Pandiella por los Collaos de la Piedriquina y que separa el valle del Cuadrazu de la Foz de Covellayo que vemos en la foto bajo la cordal que, hacia el Norte, culmina en la Peña'l Fanu. Detrás cumbres señeras de la Sierra del Crespón, como son el Guanalón, Cogollu y Corvellosu.
Al fondo incluso la Sierra de Peñamayor y la Xamoca.
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Por el Oeste, los siguientes tres valles: Cuadrazu, el Forno y la Rubieta, que pretendemos recorrer si la desafiante Peña'l Correor, en el extremo de la sierra que cae de Peña Negra y a la que tenemos que llegar alcanzando primero el recóndito mayáu de la Vía'l Carru, nos permite descender al del Forno, desde el cual asciende un camino (flecha) hacia la cimera de la Carba La Rubieta, camino que visto desde aquí parece no ofrecer dificultad.
(Pinchar para ampliar)

De momento nos vamos a adentrar en el valle Cuadrazu, a ver cómo se da la cosa, para llegar a la Vía'l Carru.
 En principio parece que no debería haber mucho problema, ya que vemos una traza que se adentra en el monte Les Lláscares y debería llevarnos al mayáu Cuadrazu.

Así que descendemos de nuestro buen balcón nuevamente hacia el mayáu El Picu para tomar dicho camino. Inmediatamente pasamos junto a una coqueta cabaña, donde hacemos una breve parada para reponer fuerzas.

 Dejamos atrás la cabaña de El Picu, continuando por camino bien marcado hacia el Suroeste, paralelos a una muria que dejamos ligeramente por debajo.

Aunque, lo que tan bien comenzó, pronto se empieza a cerrar de escoba y perdemos la senda; seguramente pierda un poco de altura en algún punto que hemos pasado por alto. El caso es que continuamos en horizontal atravesando, como buenamente podemos, una zona muy cerrada de piornos. Serán pocos metros, aunque bien incómodos.
Salimos a zona más limpia; la orografía junto con el mapa, nos dicen que tenemos que perder altura.

Debemos descender unos 30 m hasta caer a lo que, desde más arriba y afinando el ojo, vemos lo que parece una traza de sendero.

Y efectivamente, damos con la buena senda por la que traspasamos un crestón en un guapo paso.
Estamos en el hayedo del monte Les Lláscares.

Cortamos por una primera riega donde incluso encontramos un jito.

Y el camino, bien marcado y sustentado por troncos en su margen externo, gana un poco de altura.

Enseguida cruzamos una segunda riega, siendo este un rincón muy bonito.

A partir de la cual nuestra senda se desdibuja. Procuramos entonces ir bordeando el monte sin perder ni ganar altura.

Para salir a un claro del bosque donde nos encontramos los restos de una majada.
Se trata del mayáu Cuadrazu (976 m).
Aunque todas las cabañas son ya ruinas, se trata de un recóndito y precioso lugar bajo el baluarte de Peña Negra y muy cerca ya del reguero Cuadrazu.

En el otro margen del valle, vemos próximo el mayáu de La Vía'l Carru, bajo la Peña'l Correor y su horcada, por la que intentaremos devolar la sierra para caer al valle del Forno.

Continuamos en descenso en busca del reguero sorteando las ruinas de las cabañas.

Siguiendo los pocos metros que nos separan del fondo del valle por el camino que discurre junto a la muria que cerraba antiguas praderías.
Vemos, en el otro margen, la continuidad del marcado sendero que sube a la Vía'l Carru.

Vadeamos sin mayor dificultad el reguero Cuadrazu (965 m) que, más abajo, se junta con el río Forno formando el Acebalín, afluente del Raigusu.

Toma entonces el sendero rumbo Norte para superar el corto ascenso a la Vía'l Carru.

La Vía'l Carru (990 m).
Otro precioso lugar en completo abandono.

Se conservan un par de cabañas en ruinas en una amplia pradería cercada con una muria.
Vista atrás, vemos la poca distancia que separa esta majada de la de Cuadrazu.

No nos paramos mucho, que queda tela por cortar y el tiempo se nos echa encima.
Continuamos en ascenso hacia la horcada de la Peña'l Correor; por donde nos parece y con bastante incertidumbre, pues nos aproximamos al paso clave del día sin saber aún si podremos seguir hacia el valle del Forno, o habrá que dar la vuelta.

Una última vista a la Vía'l Carru.

Pero, sorpresa; no llevamos muchos metros de ascenso cuando damos con un marcado sendero que parece se dirige a la horcada, incluso soportado por alguna pequeña armadura; lo que nos da cierto ánimo al pensar que puede haber paso factible al otro valle.
A ver si después de todo va a ser más fácil de lo que pensábamos...

Estamos en un lugar muy bonito y agreste, con buenas canales que se precipitan al fondo del valle de Cuadrazu.
Nos fijamos, en el otro margen del valle, y vemos una majada en la vertical ladera occidental de El Picu.
Se trata de Vallina Armá, según me comento Víctor. Nos llama la atención porque, aunque en la foto no se aprecia, vemos que hasta ella llega desde el Norte una colgada senda que tiene muy buena pinta y habrá que ir a conocer en otro momento.

Sólo nos quedan unos pindios metros para ganar la horcada, pero nuestras esperanzas empiezan a desvanecerse, cuando vemos que el sendero desaparece completamente.

Horcada de la Peña'l Correor (1041 m).
Se aprecia terreno vertical sin rastro de sendero, pero de momento factible.
Vamos a intentarlo.

Comenzamos con cuidado el descenso por esta herbosa canal, húmeda y pindia de narices. Aprovechamos alguna ínfima trocha rebequil que desciende por el fondo de la misma.

Total que, cuando llevamos unos cuantos metros descendidos, la canal aumenta más su verticalidad.
Con toda esta hierba húmeda y roca pulida debajo, no vemos para nada seguro el continuar; no vaya a ser que nos metamos en un "fregao" serio y acabemos enriscados o algo peor, además los cortados a los lados son totalmente infranqueables. Y es que, desde la distancia, ya se veía que esta vertiente occidental iba a ser fastidiada.
A punto de desistir y dar la vuelta, decidimos probar suerte, con mucho tiento, por un hombro a la izquierda.

Hombro que se deja ascender bien y será el primero de hasta tres, muy próximos uno de otro.
Una vista atrás.

Con sumo cuidado, progresamos por este terreno colgado que, sin embargo se recorre relativamente bien y sin sensaciones aéreas, pero con precaución y, sobretodo, con la intranquilidad y tensión de si encontraremos una bajada viable sin meternos en un follón, porque de momento sólo dejamos por debajo canales que no son factibles.

Después de superar el tercer hombro, damos con una canal que, si bien es pendiente no es vertical, y se deja descender sin problema, pero con cuidado con toda esta hierba húmeda y los resbalones, ya que el terreno es muy salvaje.

Atrás vamos dejando este tramo tan pendiente en el que hay que prestar atención.

Y por el Cangón iremos entrando en el hayedo, donde la cosa mejora sensiblemente.

Una última vista atrás para despedirnos de estas verticalidades.
Al final hemos conseguido devolar la sierra y acceder al valle del río Forno relativamente bien.

En ausencia total de sendero, tirando de orientación hacia el inicio de la senda que sube a La Rubieta, pero ya relajadamente y disfrutando del hayedo, alcanzamos entonces el cauce del Río Forno (880 m), que nace en la vertiente oriental Peña Mea y los mapas del IGN denominan erróneamente Arroyo del Gatu.

Un lugar idílico; muy salvaje.

Salimos a zona abierta y damos con la marcada senda que asciende por la otra vertiente del valle hacia la cimera de La Rubieta.
Comentar que hoy podemos pasar por aquí debido a los incendios acaecidos hace un tiempo porque, al parecer, esto estaba bastante impenetrable.

Según ascendemos tenemos preciosas vistas sobre el valle del Forno y la vertical y fiera vertiente occidental de la Peña'l Correor que hemos descendido.

Un poco de zoom donde señalamos aproximadamente ese itinerario de descenso, pasando de hombro en hombro sobre verticales canales.

Nos aupamos así a la cimera de la Carba La Rubieta (980 m).
Buenas panorámicas hacia la Foz de Covellayo, donde señalamos el antiguo camino que hemos seguido a media ladera hasta La Siella.
En el lomo de la cordal, vemos la zona de Los Collaos, donde finaliza el PR AS-290 Les Foces del Raigusu.
Abajo, y en el centro, el Apertón, donde se junta el río Forno con el reguero Cuadrazu formando el Acebalín.
(Pinchar para ampliar)

Retrocedemos unos metros por la cumbrera en rumbo Oeste para llegar a un sitio espectacular.
El mayáu La Rubieta (1000 m).

Una majada bien grande que tuvo que tener importancia, con amplias praderías muriadas y lo más llamativo, sus cabañas a modo de "adosados" y aprovechando los crestones, aunque ya sólo ruinas; una pena.
Como curiosidad, nos llama la atención que una majada de esta entidad no venga reflejada en los mapas.

Un poco de zoom al afilado Corvellosu, en la Sierra del Crespón y tras Los Collaos.

Por la vertiente septentrional de la majada, buscamos un marcado sendero que nos introduzca en el último de los valles que hoy vamos a recorrer, el valle de La Rubieta, por donde desciende el río'l Gallu y cerrado al Norte por las abruptas estribaciones orientales de Peña Mea, que culminan en el Pico Les Águiles.
Este sendero que tomamos acabará cruzando esa sierra para caer a la collada Doñango; nosotros ya hemos decidido que, por una cuestión de tiempo, no nos vamos a encaramar a investigar ese cresterío; vamos a descender valle abajo (flecha), que estamos ya bien justitos de hora, por no decir bastante mal.

Así que cómodamente vamos descendiendo por esta marcada senda en busca del fondo del valle con rumbo Noroeste, cruzando por alguna vaguada y zona boscosa que se desprenden de la cordal de La Rubieta.

Tenemos buenas vistas a todo el valle de La Rubieta que vamos a recorrer.
Desde aquí parece bastante fácil, aunque después veremos que no lo será tanto, más que nada por incómodo.

Caemos al cauce encañonado y sumido del Rìo'l Gallu (940 m) que, por cierto, el IGN nombra como Bayuca, seguro que erróneamente.
Quizás fuese posible seguir por el mismo cauce hasta el final del valle; sería cuestión de investigarlo en una futura ocasión.

Pero ascendemos por el otro margen continuando por la marcada senda aunque, como esta se dirige a Doñango, la abandonamos para seguir en horizontal y, al poco, perder un poco de altura en busca de terreno más cómodo, siguiendo ínfimas trochas de cabras (flecha).

Descendemos valle abajo en rumbo Noreste por una especie de repisa herbosa, paralelos y elevados sobre el margen izquierdo del río'l Gallu.
Terreno mixto e incómodo. Al llegar a las pedreras entre los árboles volveremos a perder altura para no meternos hacia la caliza, pues nuestra tendencia nos lleva hacia ella.

Damos con una vereda de cabras más marcada que iremos siguiendo y nos facilita el avance.
Una vista atrás del valle.

Pero ya próximos al final del valle, la repisa herbosa que seguimos finaliza, adentrándonos entonces en zona caliza más escarpada y vertical, donde habrá que poner atención.
Aunque no lo podemos asegurar, quizás hubiese sido más cómodo bajar por una pindia canal al fondo del valle.

Con algún paso un poco volado, que requiere el uso de las manos y poner cuidado, pero sin gran complicación.

Cortamos por una pedrera para dirigirnos a una marcada traza (círculo) que asciende a una zona alomada.

Por terreno inestable y con buena pendiente lateral.

Alcanzada la traza mencionada, ascendemos escasos metros a la loma ya en la salida del valle.

Desde donde, vista atrás, vemos toda esta escarpada zona que hemos cruzado, con un calor infame potenciado por la caliza.


Ya sólo nos queda descender unos pocos metros sin dificultad alguna para caer a la casería en los praos del Río'l Gallu, en su confluencia con el Raigusu.

Incorporados así a la pista del PR AS-290 y pasando junto a una explotación ganadera de cabras en esta zona del riu'l Gallu, recorremos la Foz de Covellayo de vuelta a Mestres.
Finalizamos así un circuito por preciosos entornos muy desconocidos y abruptos.
Aunque dejamos cosas pendientes, más aprovechada la mañana no pudo ser.

Os dejamos el perfil de elevación.


¡¡Un saludo!!